lunes, 20 de abril de 2020

Podcast, ¿Por qué estudiar humanidades?

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 Hola, ¿Qué tal? Mi nombre es Mariana Pérez. Me gustaría compartirles algunas inquietudes en cuanto a las razones por las cuales decidí estudiar Letras hispánicas. Me parece que todos quienes finalmente terminamos en esta carrera necesitamos persuación ya que no es una carrera que tradicionalmente se piense como “segura”. Comenzando por una parte más técnica, creo que con toda la lectura y escritura que se hace a lo largo de la carrera, es inevitable no adquirir aptitudes que te facilitan la comunicación. Hay una parte perfeccionista del profesional de letras que siempre está buscando errores para corregirlos, que escribe, revisa y corrige múltiples veces para asegurarse de que lo que se está comunicando se está haciendo de manera eficiente, que el mensaje se entiende y que, además, está adecuado a las circunstancias y el contexto. Sin embargo, con esto no quiere decir que crea en un mundo sólo de reglas que son o tienen que ser respetadas, el profesional de Letras entiende también la realidad en las que se desarrolla el lenguaje, en el cual vive y se desenvuelve fuera de todas las gramáticas prescriptivas, el hablante hace la lengua, mientras que el profesional de letras se limita a observar, como con ojo científico, cómo se comporta la lengua y, de esta manera, entender en qué circunstancias se usa el lenguaje de una manera u otra. La carrera de Letras hispánicas abarca diferentes diciplinas, y cada una de ellas fortalece la curiosidad del individuo. No hay que desmeritar la satisfacción que se puede sentir al aproximarnos a diferentes áreas de conocimiento que nos dan posibilidades de seguir aprendiendo y de seguir formándonos. Creo que algo que puede considerarse una desventaja mientras más se avanza en la carrera es que hay mucho que aprender y parece que sólo nos es posible aproximarnos por lo superficial a diferentes temas, sin embargo, nos deja con un montón de puertas abiertas que nos dan la posibilidad de volver a ellas cuando nos sintamos listos de seguir avanzando en esa área específicamente. Me parece que unas de las cosas que encontramos más valiosas en nuestra vida es sentir que estamos progresando y, gracias a que se nos da la posibilidad de seguir aprendiendo, es un gran sentimiento que se queda con nosotros mientras progresamos en nuestra vida laboral. Ahora bien, mi percepción del estudiante de nuevo ingreso a la carrera de letras es de aquel que se enamoró de la lectura. Todo esto son conjeturas, que más que objetivas, se basan en mi propia experiencia. Creo que ese mismo amor por la lectura nace de una curiosidad por el mundo, por cómo funciona, por lo que ocurre en nosotros mismos y más allá de nosotros. Es un hambre por comprender lo que nos pasa y lo que pasa ahí fuera en el mundo. Darle un sentido y una forma a la experiencia tan abstracta que es vivir. Existe esta idea de que el pensamiento no existe sin lenguaje, y, aunque la afirmación sea problemática y pueda discutirse bastante al respecto, creo que hay algo importante que deja como testimonio: que sin lenguaje no pensamos claramente. Y creo que el testimonio de tantas obras literarias de diversos temas que son una manera de querer explicarnos a nosotros mismos las cosas que no entendemos: la guerra, la maldad, a Dios, la juventud, la vejez, etcétera. Darle un lenguaje, organizarlo en una dramatización como en el teatro o contarlo a forma de historia, utilizar metáforas o símbolos que comuniquen algo. Es ese mismo ojo que nos permite ser analíticos del lenguaje mismo, que desencadena en la posibilidad de ser analíticos de nuestra realidad. No hay que descartar la importancia de detenernos a analizar la realidad de nuestras circunstancias. Y, aun más importante, que a través de la lectura se nos permita acceder a experiencias, contextos y situaciones completamente ajenas a nosotros, pero que tienen una importancia para entender más ampliamente el mundo. Pienso, por ejemplo, en leer Rebelión en la granja de George Orwell y, a pesar de que se escribe como comentario del régimen comunista de la unión Soviética en 1949, es una ejemplificación que nos abre los ojos respecto a nuestros propios lideres y la facilidad con la que el poder corrompe a tantos. La literatura siempre ha mantenido una imagen de ocio, incluso en la antigüedad, como consecuencia, se le ha mirado con poca utilidad a través de los años y mantiene esa visión en muchos contextos. Es irónico que esté intentando explicar la importancia de estudiar letras justo ahora. La utilidad no es evidente, sin embargo, considero fundamental parar un momento para observar, verdaderamente observar lo que pasa alrededor nuestro e intentar explicarlo de manera que nos de acceso a un pensamiento crítico. Y ese pensamiento crítico claro que es útil. Nos permite tomar mejores decisiones, en nuestro día a día y en decisiones que nos afectan a grande escala como sociedad, retomando Rebelión en la granja, Orwell nos alienta a ser más objetivos para elegir mejores líderes. Todo esto que he dicho me parece que, más que hacerlo inaccesible, nos da una responsabilidad de saber cómo aproximar la lengua y la literatura al ciudadano común, no de la manera especializada en la que estudiamos nosotros, sino de manera que sea una forma de disfrute pero también de acercamiento a un tipo de conocimiento que debería pertenecer a todos.

1 comentario:

  1. Se nota un montón como lxs estudiantes de Letras sí tienen esa facilidad para la comunicación de la que hablas. Me pasa lo mismo con Relaciones Internacionales en el sentido de que, entre más avanzas, más cosas descubrimos que se necesitan aprender. Pero en fin, eso nos da oportunidad de trabajar con un montón de percepciones distintas y hacer de nuestro criterio más global y empático.

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