Siempre supe que quería lo que sea que me permitiera dedicarme a la literatura y a la lengua, aunque, como es de esperarse, no siempre supe cuál era la carrera que me formaría en lo que quería aprender y lo que me permitiría dedicarme a lo que imaginaba dedicarme.
Desde muy pequeña me gustó leer. Mi casa no es una de lectores, sin embargo, los pocos libros que encontré, los leí. A los siete años, después de haber leído los tres únicos libros que había en mi casa, continúe con mi última opción: la biblia. Terminé por leer el Génesis muy confundida aproximadamente a los ocho años.
Fue hasta la secundaria que comencé a leer los libros que quería. Recuerdo haber sido ambiciosa con mis lecturas y, teniendo acceso sólo a las convenientemente económicas ediciones de Tomo, comencé por los clásicos. Leí libros como Cumbres borrascosas, Romeo y Julieta, El retrato de Dorian Gray.
Casi simultáneamente, comencé a escribir pequeños textos. Siempre me cautivó la idea de documentar mis pensamientos, consciente de lo inaccesibles y distorsionados que se tornan en el futuro. A pesar de que esos textos ahora me avergüenzan, me ayudaron a trabajar bajo cierta disciplina, pues escribía en un horario específico, y me ayudaron inmensamente a mejorar mi ortografía. Alrededor de los catorce años supe que quería dedicarme a la literatura, ya sea estudiándola o escribiéndola.
Los siguientes años los dediqué por completo a seguir escribiendo y seguir leyendo.
En el momento que yo entré a la carrera de Letras hispánicas, sé que había leído más de cien libros. Por supuesto, una vez que entré a la carrera de Letras, mi manera de leer cambió dramáticamente, es decir, se concentró más en la calidad de mis lecturas, que en la cantidad; como había sido durante la preparatoria. Las lecturas que hago actualmente buscan ser más analíticas, intentan ser críticas y están siempre buscando por algo que nadie más haya visto antes.
Las áreas que me interesan más actualmente son la sociolingüística y la pragmática, no obstante, con el tiempo he desarrollado más interés por la traducción.
